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Padre Nuestro Metafísico

Amigos hoy os traigo una oración muy poderosa, el Padrenuestro Metafísico. Como todos sabéis la Metafísica es parte de la filosofía que trata del ser, de sus principios, de sus propiedades y de sus causas primeras.

Espero que lo utilicéis cuando queráis resolver problemas que con total seguridad os servirá.

 

Padre nuestro que estás en los cielos de nuestro corazón como chispa divina de mi Padre Creador.

Alabado sea tu nombre «yo soy»

glorificado acá tu nombre «yo soy»

honrado sea tu nombre «yo soy»…

Venga a nosotros tu reino

y se derrame tu luz en todo mi ser…

Hágase tu voluntad aquí en la Tierra como en el Cielo,

tu voluntad es mi pureza de corazón, alma y mente

y me entrego a ti eternamente…

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy

es el alimento de nuestro espíritu

que necesita la divinidad de nuestro ser

para glorificarte Padre Creador…

Y perdona nuestras deudas; errores de nuestras vidas pasadas

de anteriores reencarnaciones y deudas de esta vida presente

en este cuerpo que con amor lo entrego a tu servicio eternamente.

Y líbranos de caer en la tentación

y reina tu «yo soy» sobre mi cuerpo, alma, corazón y mente

y haz de mi ser tu Luz redentora y vivificadora

que como manantial se derrame tu Luz por este tu siervo(a)

y reines tú en mi para que se cumpla la voluntad de mi

Padre que «yo soy»…

Y de todo mal; cuídame de mi vanidad, desamor, orgullo, celos,

codicia, deseos de poseer a la persona amada…

dame la fuerza necesaria a través de tu Luz

para que yo vivifique mi cuerpo

y llegue la Luz a mi corazón, chispa divina

del yo soy y llegue a tu reino.

Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria

«yo soy» por siempre y para siempre.

Amén, amén y amén.

 

Samuel Artixan

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El Cachorro de Triana y de Sevilla

Los que habéis ido a Sevilla, seguro que habréis oído y, los más afortunados, visitado al Cachorro de Sevilla en la Capilla del Barrio de Triana, donde se encuentra esta preciosa imagen.


Es de una belleza asombrosa y le acompaña una leyenda que ha pasado de unos a otros a través de los tiempos. ¿Verdad? ¿Fantasía? Juzgad vosotros mismos. Pero sea lo que sea, esta «historia» es tan bonita como la Imagen de este Milagroso Cristo, tan querido y venerado por los sevillanos y por todos los que le conocemos.

Es muy milagroso y muy visitado en su ermita trianera y el verdadero nombre del Cristo es Santo Cristo de la Expiración. Y ahora veremos por qué se le llama y se le conoce como «El Cachorro de Triana».


A mediados del siglo 16, en el Barrio de Triana vivían algunos gitanos en sus chozas, entre los cuales había un hombre de extraordinaria belleza, de unos treinta años, que se le conocía como «El Cachorro». Era conocido por su apuesta figura y por tener mucho arte tocando la guitarra y cantando flamenco, además de tener un atractivo especial para las mujeres. Se comentaba que tenía amoríos con una dama de la sociedad sevillana y que la familia de ella no consentía en esta relación por la diferencia de clases.


Aún así, El Cachorro, todas las noches, en una barquita cruzaba el rio Guadalquivir para verse con la dama de su corazón a escondidas. Apareció un día por Triana, en la Cava de los Gitanos, un caballero ricamente vestido, a caballo, preguntado por El Cachorro. Nadie le dio razón de él, pero el Caballero poderoso seguía yendo por allí, unas veces a caballo y otras a pié. Le interesaba saber si era verdad que estaba enamorado de la misteriosa dama. Para impedirlo.


Por esa época, había en Sevilla un ingeniero de renombre, al que le fue encargada la construcción de una Imagen de Cristo agonizando. Era Francisco Antonio Ruiz Gijón. Cuando tenía prácticamente terminada la Imagen del Crucificado agonizando, no era capaz de encontrar un rostro con esa expresión de angustia y de dolor que él quería para la cara de Cristo.


Un día, como siguiendo un impulso del corazón, llegó al barrio gitano de Triana, oyó unos gritos de dolor y vio en el suelo a un gitano bañado en sangre, agonizando. Cogió unos papeles y un trozo de carboncillo y dibujó esa cara de dolor que andaba buscando para su Cristo. El gitano era «El Cachorro» que había sido atravesado con la espada del caballero poderoso que le andaba buscando para darle muerte. Esa expresión de agonía fue la que le hizo construir al artista la cara de Cristo para acabar de construir la imagen del Sto. Cristo de la Expiración, o sea, El Cachorro.


Después se supo que a la dama que el pobre gitano iba a visitar con frecuencia era su hermana secreta que pertenecía a otra clase social, no era su amada. Y le costó la vida.

¿Historia? ¿Leyenda? Juzguen ustedes, pero sea lo que sea, la expresión del Cristo es única y maravillosa. Y no se puede estar en Sevilla sin visitar esta Imagen y venerarla en su capilla de Triana.


Misterioso y muy milagroso, hacedle una petición y ya veréis el gran poder del Cachorro de Triana.


Coral de Luz