Gema Galgani nació en 1878 en Camigliano, un pequeño pueblo de la provincia de Lucca (Italia), en el seno de una familia de condición modesta: el padre farmacéutico y la madre ama de casa. Su infancia fue normal hasta que 1986 se vio alterada a causa de que su padre murió a los 39 años de edad. En 1984 muere su hermano con solo 18 años de edad.  A estas muertes siguieron un colapso económico de la familia, pues como resultado de la generosidad del padre, de la falta de escrúpulos, de sus contactos en negocios y de sus acreedores, sus ocho hijos se quedaron sin nada y no tenían siquiera los medios para mantenerse.

Santa Gema y el amor a Cristo

Gema se caracterizó por su piedad y su amor a Cristo y la Eucaristía. Fue una de las primeras mujeres estigmatizadas del siglo XX. Tres días a la semana, por al menos tres años, Gema mostraba estigmas en las manos y en los pies, que luego desaparecían. También era famosa por sus visiones de su Ángel de la Guarda, a quien incluso una que otra vez le pedía que le llevase recados si estaba demasiado ocupada, generalmente enviando cartas al correo que iban destinadas a su director espiritual, y llegaban a su destino sin sellos, pero volvamos atrás en el tiempo. Santa Gemma era de salud frágil y sufrió muchos dolores, hasta quedar paralítica de ambas piernas y fue desahuciada por los médicos por una otitis purulenta. A los 20 años Gema se curó milagrosamente de una grave meningitis; ella atribuyó su curación a san Gabriel de la Dolorosa, entonces venerable, a quien ella rezaba con fe mientras recibía tratamiento. Esa misma mala salud no permitió que fuese aceptada como religiosa pasionista, pero igualmente recibe los honores correspondientes a la Orden y es especialmente popular entre sus adherentes.

Los milagros de Santa Gema

El 8 de diciembre, día de la Inmaculada, reaccionó con disgusto, le dice a Jesús que no rezaría más si no la curaba y llego a preguntarle cuál era su propósito teniéndola así. Su ángel le responde a Gemma que le era afligido el cuerpo para purificar más su espíritu. Gemma relata: “se me apareció Gabriel todo vestido de blanco, no lo reconocí, se quitó la túnica blanca y se apareció vestido de pasionista y dijo: ya ves que agradable ha sido tu sacrificio. He venido yo mismo a verte. Procura ser buena y volveré.” Al amanecer del 2 de marzo se levantó con sus propios pies y toda la familia al verla lloraba de alegría ante aquel milagro de Dios. “De pronto sentí un profundísimo arrepentimiento de todos mis pecados y se me apareció Jesucristo con sus cinco heridas y de cada una de ellas salían como llamas de fuego que vinieron a tocar mis manos y mis pies y mi pecho, y aparecieron en mi cuerpo las cinco heridas de Jesús”. Gema murió probablemente de tuberculosis en Lucca, el 11 de abril de 1903, en sábado Santo a la edad de 25 años, y fue beatificada por el papa Pío XI el 14 de mayo de 1933, en la Basílica de San Pedro. Canonizada por el papa Pío XII en 1940, se convirtió así en la primera santa italiana del siglo XX. Sus restos mortales descansan en el Santuario pasionista de su localidad, Lucca, donde se congregan cada año miles de peregrinos. La fiesta principal de santa Gema Galgani, según el calendario litúrgico, es el día 11 de abril, pero también se celebra el 14 de mayo, en recuerdo de su beatificación. Desde el año 1985 se venera en el Santuario de Santa Gema de Madrid la reliquia del corazón de la santa. Hay mucho escrito sobre Gemma y el demonio. Y tened en cuenta que todo ocurre en el siglo xx, este es uno de ellos: En cierta ocasión vio ante sí un ángel de peregrina hermosura que dirigiéndole la palabra le decía: “mírame; con sólo que jures obedecerme puedo hacerte feliz”.  No experimentando Gemma la acostumbrada turbación, se puso a escuchar con la mayor sencillez las proposiciones del supuesto ángel. Si las primeras aparecían inofensivas, muy luego se siguieron a ellas otras nefandas. Horrorizada la inocente virgen, lanzó un grito:”¡Dios mío, Virgen Inmaculada, primero la muerte!”; al mismo tiempo se lanzó contra el fingido ángel y le escupió en el rostro. Desapareció el malvado en forma de llama, no sin dejar en pos de sí un montón de ceniza.  No menos peligrosas eran las apariciones en que tomaba el demonio la figura del mismo Jesucristo. Bajo la capa de santos consejos, no buscaba otra cosa que sorprender la ingenuidad de la santa doncella para extraviarla en el camino de la virtud.

Patrona de graves enfermedades

Gemma un misterio para la ciencia. Sus enfermedades, sus estigmas que comenzaban los jueves a las 8 de la tarde y terminaban los viernes a las tres y sus milagros. Es patrona de los que sufren grandes enfermedades, fallecidos, farmacéuticos, estudiantes opositores y tentaciones.
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