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Cómo hablar con los seres queridos que ya no están entre nosotros

Es difícil asumir que esas personas tan importantes en nuestras vidas un día se marchan para no regresar y el vacío que dejan, el hueco en nuestro corazón es tan grande que siempre quedan las heridas abiertas, todos hemos pasado por ausencias y hay muchas teorías sobre qué pasa cuando nos marchamos.

En mi búsqueda por distintas culturas y religiones del mundo, encontré la regla de ocha, más conocida como santería, donde todo gira alrededor de ellos nuestros seres queridos que fallecieron. Además, hay una corriente espiritista llamada «sociedad espiritista cubana», que dice que ellos nos escuchan y en algunos momentos nos ayudan aunque no los veamos porque ocupan dimensiones espaciales diferentes.

Por todo lo anterior, me hace sentir bien cuando les hago la asistencia que os voy a contar a continuación.

Pasos para sentir a tu ser querido

Se suele hacer los domingos, pero en su defecto hazlo el día que puedas. Es importante que te asegures que durante unos 15 minutos como mínimo vas a disponer de tu espacio y tiempo de soledad sin que nadie te interrumpa.

Necesitarás:

  • Vaso de cristal transparente con agua fresca del grifo
  • Unas flores blancas, por ejemplo margaritas que son las más asequibles
  • Una foto si tienes de ese ser querida con el que quieres conectar
  • Algo de bebida que le gustaba a ese ser querido que recuerdes cuando vivía; café, un vasito de vino, etc.
  • Bebida para ti
  • Una vela blanca pequeña

¿Cómo hablo con una persona fallecida?

Te preparas un pequeño altar momentáneo en un lugar de la casa donde estés cómoda, menos en el dormitorio donde duermes. Yo por ejemplo lo suelo hacer en la cocina.

Ahora siéntate, enciende la vela y le empiezas a hablar a ese ser querido: le cuentas tus cosas, cómo estás, cómo te sientes , qué necesitas. Es decir, dile lo que te salga del corazón y que le echas de menos.

Bebe la bebida que te has preparado para ti y relájate. Al cabo de un rato empezarás a sentir una paz interior inmensa y la certeza de que todo saldrá bien, incluso, si estás atenta, te parecerá escuchar en tu mente la típica frase que siempre reconocerías entre un millón de frases que solamente te diría esa persona.

De corazón, pruébalo, no haces ningún mal y no evitas que descanse eternamente. A cambio, te sentirás tan bien, tan arropada, que te dará la sensación de que te está cubriendo con sus brazos y que todo lo puedes lograr; a mí me sirve y mucho.

Blanca San Antonio

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